lunes, enero 24, 2011

Ensueño

 

2010_0828mariposas0014

La miro con su pijama de lunares celestes.

Todavía crece selvas en su cabello.

La cobija se confunde con el tigre que la abraza

porque ella ruge

libre y extensiva.

 

Mi dedo aún como Mar Rojo,

abre toda su manita.

Está caliente, ella me da la tibieza que no tengo.

 

Me recuesto con la dirección de solo mirarla respirar

y sentir su exhalación de mariposa en la quietud.

 

Pasa el tiempo, lo sé,

pero tarde o temprano

cuando mi hija crezca,

me hará despertar de su propio ensueño.

7 comentarios:

Fibonacci dijo...

Bonita sorpresa me he llevado al llegar a tu página alcahueteando...me ha gustado...espero seguir entrando y conocer algo más...un saludo

Luissiana Naranjo dijo...

Gracias, bienvenido seas...!

MaLena Ezcurra dijo...

Me faltaba por estos días leer un poema donde la palabra ternura es posible.


Gracias poeta del alma por la emoción.


M

Luissiana Naranjo dijo...

Gracias, MaLena como siempre, dices sutilezas que se extrañan y se reciben con gusto! abrazo

FRANK RUFFINO dijo...

Estimada Poetisa amiga:

Ahora que estoy como loco con mi pequeño hijo Octavio que cumple dos años el 6 de febrero, tus versos me llegan de manera especial (en gráficas de mi blog tengo una foto con él. Si la buscas tienes que irte abajo abajo en "Escenas de la familia de Frank Ruffino en Amércia").

Te felicito por tu bello texto.

Abrazos,
Frank.

guímel dijo...

Carinho e ternura.
Descansei nas sua palavras...

Bjsss

Luissiana Naranjo dijo...

Guímel, gracias por pasar!

Frank, me alegra que como padre disfrutes esa parte mágica de los hijos, cuestan pero son regalos de la existencia!